La Ruta de la Energía hasta el 2050


Por | Jorge Villate
Por | Jorge Venencia Villate / Consultor Especializado en Derecho Minero Energético

El mapa energético del mundo cambia más rápido que nunca la transición hacia fuentes de energía complementarias y bajas en carbono la revolución tecnológica la creciente demanda de minerales críticos y los movimientos demográficos están transformando la geopolítica las relaciones diplomáticas y los mercados.

A nivel mundial la matriz primaria continúa dominada por los hidrocarburos. Según la Agencia Internacional de Energía en el 2023 el petróleo y sus derivados aportaron el 30.2% del suministro, el carbón el 27,8% y el gas natural 22.7%. En Colombia la dependencia es mayor el petróleo sus derivados el gas superan el 60% del suministro y el agua tiene una relevancia distintiva en la generación de energía electica.

La próxima década será decisiva. Según la Agencia Internacional de energía hacia 2030 las energías renovables podrían aportar más del 40% de la electricidad mundial mientras la demanda total de energía seguirá creciendo impulsada por la urbanización y digitalización y la movilidad eléctrica. Aun así, los hidrocarburos y el carbón continuarán siendo esenciales sobre todo en la industria el transporte pesado y la generación de calor.

Colombia puede tener un papel relevante en este nuevo escenario si entiende que la transición no es un salto al vacío si no un proceso gradual que aproveche al máximo sus fortalezas de gas, petróleo y carbón para financiar y acelerar el cambio.

La demanda energética a 2050 según la unidad de planeación minero energético (UPME) crecerá impulsada principalmente por el transporte (cerca de la mitad de consumo) y la industria. Esta presión contrasta con la realidad de las reservas y producción de los energéticos que sostienen más del 60% del suministro de energía de Colombia.

El futuro energético del país debe construirse sobre tres pilares, el primero es la SEGURIDAD sin control territorial reglas claras y respeto por la institucionalidad ninguna política energética es viable. El sector en estos últimos años ha sido blanco de ataques y bloqueos ilegales e ilegítimos que han afectado las finanzas regionales a las comunidades, a las empresas y a los ecosistemas. Garantizar seguridad es proteger la energía que hace que el país funcione y se desarrolle.

El segundo, COMPETITIVIDAD Colombia necesita atraer inversión en exploración y producción en petróleo, gas y carbón en infraestructura con tecnologías de menores emisiones de carbono como actualmente existen. La transición será posible si se garantiza un entorno estable y predecible. Una política energética de estado que trascienda varios gobiernos basada en evidencias técnicas y en un consenso político social debe ser el punto de partida. Sin esa visión de largo plazo el país corre el riesgo de no recuperar su autosuficiencia energética y depender de importaciones más costosas que las alternativas locales.

El tercero es la CONFIANZA La transición no se impone se construye entre el Estado y las comunidades la sociedad civil y el sector privado. Colombia necesita un dialogo más técnico y menos ideológico que reconcilie la urgencia de recuperar nuestra seguridad energética con los retos ambientales y sociales de las regiones. Producir hidrocarburos y continuar con la explotación de carbón adquiere más sentido cuando su impacto se mide no solamente en cifras macroeconómicas si no también en avances en diversificación y equidad social.
Una de las decisiones políticas para el próximo gobierno es restablecer la asequibilidad y la suficiencia energética en el mediano plazo el incremento de reservas y la producción a partir de yacimientos no convencionales mediante la técnica de fracturación hidráulica fracking que aumentaría las reservas de petróleo y gas en un 50%.

Colombia se ha politizado en un sector estratégico y se ha convertido en bandera de un falso ambientalismo que ignora una verdad incómoda: dejar de producir no implica dejar de consumir. Importamos más caro lo que podríamos producir mejor. Y ese gas importado genera más emisiones, pues debe licuarse, transportarse en barcos, regasificarse y luego enviarse por tuberías a los centros de consumo.

En las regiones aporto 25 billones de pesos en regalías (2012-2014) además del aumento en la generación de empleos directos e indirectos y compra de bienes y servicios que se dinamizaron gracias a las actividades del sector. Para algunos departamentos esta industria represento hasta el 70% del PIB siendo la mayor fuente de ingresos. A través de las regalías contribuciones e impuestos se han financiado proyectos de inversión estratégicos para los territorios como vías colegios infraestructura deportiva hospitales acueductos entre otros.

Para el sector de hidrocarburos llegar a consolidarse como uno de los pilares energéticos y económicos del país no fue producto del azar por el contrario fue el resultado de una política gubernamental coherente y decidida a fomentar junto con el arduo trabajo de las compañías del sector Un impulso fundamental se dio a partir del año 2003 cuando el gobierno emprendió una reestructuración que permitió la escisión de Ecopetrol separando las actividades industriales y comerciales de las funciones de administración de las reservas de hidrocarburos de la nación estas últimas asumidas por la creada Agencia Nacional de Hidrocarburos.

A partir de ese momento la Agencia inicio una promoción exhaustiva del país ante inversionistas de todo el mundo y estructuro la reglamentación de modo que promoviera su competitividad y Colombia se convirtiera en un destino atractivo para invertir.

Señales inequívocas de apoyo al sector privado y reglas estables y predecibles permitieron efectuar con éxito procesos de asignación de áreas que culminaron en la firma de contratos de exploración y producción de hidrocarburos, Fruto de esta política el año 2011 marco el hito de este proceso se registró mayor número de contratos de exploración y producción y de evaluación técnica suscribiendo 76 contratos en un solo año.

De esta manera Colombia atrajo inversionistas de talla mundial que aportaron conocimiento especializado y tecnología de punta factores que permitieron catapultar la industria extractiva impulsar el desarrollo de las regiones y generar importantes aportes económicos que han contribuido a la sostenibildad de las finanzas públicas de la nación compañías internacionales como Shell, Exxon, Mobil, Oxy,Repsol ¿, Petrobas, Drummond, Geo Park, son ejemplo de las empresas que incursionado en Colombia y han construido desde su territorios

Actualmente la situación es distinta, pues, aunque las condiciones internacionales han sido favorables para la industria en Colombia los últimos años el sector se ha visto afectado por gravámenes tributarios adicionales(Sobretasa en el impuesto de renta e impuesto a las exportaciones) cambios en las reglas de licenciamiento ambiental y ordenamiento territorial consultas previas eternas, conflicto social en ascensos, ausencia de orden público entre otros factores.

Además equivocadamente el gobierno ha decidido no firmar nuevos contratos de exploración y producción y para los pilotos para el desarrollo de los yacimientos no convencionales a través de la técnica del fracking. Estos factores han representado menores inversiones en materia de exploración y producción lo que genera que Colombia hoy presente los niveles más bajos en el índice de recuperación de reservas tanto de gas como de petróleo.

La declinación en la producción de petróleo genera menores ingresos por un valor aproximado de 40 billones de pesos hasta el 2035 lo que significa menores recursos para invertir en educación salud e infraestructura. El incremento de importaciones de gas genera aumentos en la factura de los colombianos en el interior del país por valores cercanos al 20% o hasta el 45% con impactos inflacionarios importantes y empobrecimento de los mas desfavorecidos.

En este escenario es fundamental revertir la política de marchitamiento de la industria evitar a toda costa la caída de la producción, aumentar la actividad exploratoria como principal mecanismo para incorporar reservas y atraer inversión extranjera con grandes jugadores. Solo así será posible tambien aumentar las regalías e ingresos que garanticen la estabilidad y el futuro económico del país y de las regiones.

El enemigo no es la fuente de energía son las emisiones. El verdadero desafío esta en producir mejor con menores impactos y con una visión de largo plazo. La transición no se trata de abandonar unas fuentes para adoptar otras si no de construir un sistema energético integrado diversificado y resilente.

Hoy Colombia necesita complementar su matriz energética con otras fuentes alternativas como la eólica, solar, y la geotérmica pero mientras ello ocurre es fundamental seguir fortaleciendo nuestras fuentes fósiles para no enfrentar dolorosos problemas de desabastecimento en los próximos años.

Colombia posee una riqueza poco común hidrocarburos que pueden apalancar la transición energética, minerales estratégicos, abundantes recursos hídricos viento sol y dos océanos, lo que necesitamos es una visión compartida una estrategia de estado que articule todas estas opciones en el tiempo sin depender de los vaivenes políticos ideológicos en el corto y mediano plazo.

Consultor, especializado en Derecho Minero Energético.

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