Juventud en pausa: el rostro de los NiNi en Boyacá


El Ormet Boyacá presentó un estudio que aporta insumos técnicos para comprender la situación de los jóvenes que no estudian ni trabajan, así como para fortalecer las estrategias de empleo y formación en el departamento. En Colombia cerca del 24,2 % de los jóvenes entre 15 y 28 años se encuentra en condición NiNi, y Boyacá reproduce —e incluso profundiza— esta tendencia.

En Boyacá, miles de jóvenes viven hoy en una especie de limbo social: no estudian ni trabajan, pero tampoco están ausentes de la realidad. El estudio Realidades de la población NiNi en Boyacá revela que este fenómeno no es marginal ni coyuntural, sino estructural, profundamente ligado a desigualdades territoriales, de género y a un mercado laboral que no logra absorber a la juventud, incluso a la más educada.

Según el informe elaborado por El Ormet, en Colombia cerca del 24,2 % de los jóvenes entre 15 y 28 años se encuentra en condición NiNi, y Boyacá reproduce —e incluso profundiza— esta tendencia. Aunque el departamento presenta un PIB per cápita superior al promedio nacional, esa fortaleza macroeconómica no se traduce en oportunidades reales para los jóvenes, especialmente en zonas rurales y municipios intermedios.

El estudio, resultado del convenio de asociación suscrito entre la Gobernación de Boyacá y el Centro Regional de Gestión para la Productividad y la Innovación de Boyacá (CREPIB), operador técnico del Observatorio Regional del Mercado del Trabajo (Ormet Boyacá) permitió obtener información más cercana y concreta respecto a la problemática y oportunidades que rodean a la población de jóvenes, entre los 15 y 28 años de edad, que ni estudian ni trabajan en Boyacá.

Nely Pérez, directora del CREPIB, agradeció la participación de los jóvenes que hicieron parte de los talleres presenciales realizados en Tunja, Sogamoso, Duitama, Chiquinquirá y Puerto Boyacá, quienes, a partir de sus experiencias y contextos socioeconómicos, aportaron elementos clave para la identificación de barreras y la construcción de posibles alternativas que promuevan su vinculación educativa y laboral.

Los principales resultados del estudio fueron socializados durante la sesión conjunta de los Comités Coordinador y Técnico del Ormet Boyacá. El proceso contó, además, con los aportes de los 13 integrantes activos del observatorio, quienes, a través de la aplicación de una herramienta de percepción, manifestaron durante el año 2025 su interés y respaldo a este tipo de iniciativas que fortalecen el Ormet y contribuyen a la implementación de la Política Pública de Trabajo Decente para Boyacá 2017–2032.

Uno de los hallazgos más contundentes del estudio es el marcado sesgo de género. Las mujeres jóvenes son mayoría dentro de la población NiNi, no por falta de formación, sino por la carga del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, que las expulsa del sistema educativo y del mercado laboral. En muchos casos, estudiar o trabajar no es una opción, sino un privilegio incompatible con las responsabilidades impuestas desde el hogar y la cultura.

La brecha territorial agrava el problema. En el Boyacá rural, la proporción de jóvenes NiNi es significativamente mayor que en las cabeceras urbanas. Las distancias, la limitada oferta educativa, la baja diversificación económica y la informalidad laboral hacen que la transición entre estudio y trabajo sea frágil o, sencillamente, inexistente. Para muchos jóvenes rurales, terminar el bachillerato marca el final —y no el comienzo— de su trayectoria formativa y productiva.

Ni desocupados ni inactivos: realidades distintas

El informe desmonta una idea común: no todos los NiNi son iguales. Existen jóvenes que buscan empleo activamente y no lo encuentran, y otros que han salido por completo de la fuerza de trabajo, desalentados o atrapados en dinámicas familiares y económicas que les impiden proyectarse. Esta distinción es clave, pues revela que el problema no es la “falta de voluntad”, sino la ausencia de condiciones reales para insertarse en la educación o el empleo.

Paradójicamente, el estudio también muestra que tener mayor nivel educativo no garantiza dejar de ser NiNi. En Boyacá, una parte importante de estos jóvenes cuenta con educación media e incluso superior, pero enfrenta un mercado laboral incapaz de ofrecer empleos acordes con su formación. El resultado es frustración, sobrecalificación y, en muchos casos, migración forzada hacia otras regiones del país.

Boyacá cuenta con una Política Pública de Juventud y una Política de Trabajo Decente que reconocen la problemática. Sin embargo, el estudio advierte una brecha entre el diseño institucional y la experiencia real de los jóvenes. Los programas existentes resultan fragmentados, de alcance limitado y poco articulados con las necesidades territoriales, especialmente en el ámbito rural y para las mujeres jóvenes

Más que nuevas normas, el informe plantea la urgencia de políticas integrales, que conecten educación, empleo, cuidado y desarrollo territorial. Sin ello, Boyacá corre el riesgo de desperdiciar una generación entera en medio del envejecimiento poblacional y la pérdida de capital humano.

El fenómeno NiNi no es solo una estadística: es una señal de alarma sobre el futuro económico y social del departamento. Cada joven que queda por fuera del sistema educativo y productivo representa talento desaprovechado, mayor dependencia económica y una profundización de las desigualdades.

El estudio concluye que atender esta realidad no es un asunto asistencial, sino una decisión estratégica de desarrollo. Invertir en la juventud —con enfoque de género, territorial y de calidad del empleo— no es solo una deuda social, sino una condición indispensable para que Boyacá tenga futuro.

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