Las elecciones del 8 de marzo de 2026


Julio César Vásquez Higuera, exalcalde de Paipa

Analistas políticos dicen que las próximas elecciones para el Congreso son casi una primera vuelta presidencial no oficial, y no les falta razón.

Su resultado será un indicador que reconfigurará las fuerzas políticas, y los nuevos elegidos tendrán casi 3 meses para hacer campaña fuerte por el candidato presidencial de sus preferencias. De acuerdo.

Pero quiero llamar la atención sobre la importancia de elegir un buen Congreso, de votar por candidatos que cumplan a cabalidad con sus deberes de parlamentarios, que tengan conocimiento y capacidad para realizar los debates políticos que sean necesarios para denunciar los errores del ejecutivo, que se constituyan en un bastión de la democracia contra los escarceos dictatoriales del presidente de turno, que pongan en evidencia los actos de corrupción en las diversas entidades estatales; en fin, que antepongan los intereses generales del país a sus intereses personales o de grupo.

Y sus electores, aquellos que no estén tras de un puesto o contrato oficial, deben ser los primeros en exigirles esta actitud y línea de acción. Básicamente, es cuestión de responsabilidad política, algo que no se vio en gran parte del actual Congreso con parlamentarios que vendieron su independencia y criterio por un contrato o un alto puesto para sus amigos. Estos últimos, no le sirven al país como tal, ni a nuestra Democracia.

Importante que congresistas actuales de buen proceder en su función ojalá repitan curul, pero también es saludable que lleguen caras nuevas o ya conocidas al Congreso, cuya trayectoria y experiencia inspire confianza a sus electores y a la ciudadanía en el sentido de que cumplirán un papel serio y adecuado con su responsabilidad de ser miembros del Poder Legislativo para un país con los graves problemas que enfrentará el próximo gobierno.

Por esta razón, con mi debido respeto por sus gustos electorales, me permito recomendar algunos candidatos al Congreso que considero le devuelven un aire fresco a este órgano legislativo tan necesitado de integrantes que no sean sólo un apéndice del ejecutivo de turno. A todos ellos los conozco personalmente y puedo avalar su trabajo político y trayectoria: Para el Senado de la República: Jorge Enrique Robledo, crítico razonado del actual gobierno, elegido 10 veces como mejor senador, un baluarte contra cualquier gobierno dictatorial o corrupto; Horacio José Serpa, heredero confiable de la lucha política de su padre, con buena gestión a su paso por el Concejo y el Senado; General retirado Eliécer Camacho, excomandante de la Policía Metropolitana de Bogotá con gran experiencia en temas de seguridad pública y ciudadana; Andrés Forero, excelente Representante a la Cámara que hoy da el paso al senado; Wilson Ruiz, Exministro de Justicia y gran conocedor de estos temas tan importantes; y Javier Fernández, el “cantante del gol” experto en temas deportivos (frente a tantos parlamentarios que pontifican sobre el tema, sin conocerlo).

Para Cámara de Representantes por Bogotá: Daniel Briceño, Exconcejal de Bogotá, conocido por sus valientes denuncias contra la corrupción, entre ellas el cuestionado ‘contratadero’, uno de sus tantos enredos que debería estar en el ojo de las autoridades, del aún más cuestionado Gobernador de Boyacá.

Y para Cámara de Representantes por Boyacá: Héctor Chaparro, que se ha convertido en una detente y una piedra en el zapato contra los desafueros y trapisondas del Gobernador del departamento; y Javier Araque, un amigo discapacitado que se ha hecho a pulso y afronta el reto de defender la candidatura presidencial de Sergio Fajardo en Boyacá.
Nótese que todos estos candidatos pertenecen a varios partidos o agrupaciones políticas, diversidad que permite el actual debate electoral y que nos reafirma un postulado de Sergio Fajardo: en todos los partidos hay gente buena con la cual se puede gobernar.

Respecto a la Gran Consulta por Colombia, ya tiene ganador: Paloma Valencia. Cerca de 30 parlamentarios de su partido y el propio Expresidente Uribe haciéndole campaña, definen, frente a los exiguos apoyos de los otros 8 candidatos rezagados también en las encuestas.
Sí me preocupa y mucho, la afirmación reiterada y casi histérica en plaza pública de la candidata Valencia recordando que “Uribe es mi papá” y que lo consultará como Presidenta en la mañana, media mañana, y tarde. ¿Qué significa esto? Un gobierno en cuerpo ajeno? Cómo el que nos espera con Roy o Cepeda?

Este es el resultado de la polarización que nos asfixia: Un Presidente y un Expresidente enfrentados a muerte por imponer su candidato. Y la independencia y criterio propio para gobernar que exigen los colombianos, no importa?

Finalmente, no puedo dejar de rechazar el sainete montado por el Partido Verde del descarado gobernador de Boyacá (el partido del jefe prófugo en Centroamérica, lo recuerdan?) para montar en el Senado un personaje gris llamado Jhon Amaya, cuyo único mérito es ser hermano del cuestionado Gobernador y que dice no estar financiada su ostentosa campaña por ninguna empresa privada.

¿Entonces? Que degradante espectáculo politiquero que da al traste con el legado del Profesor Antanas Mockus pues ahora, tristemente en Boyacá, los recursos públicos, presuntamente, ya NO son sagrados Gracias por su atención y por compartir, si les parece.
*Abogado, exalcalde de Paipa.

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