Un nuevo virus asusta a la humanidad; en alerta la Organización Mundial de la Salud

Personal sanitario de la India traslada a un hombre con síntomas del virus Nipah. Foto: AFP

Hay cinco casos confirmados del virus Nipah en la India. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considera de prioridad absoluta por su elevada letalidad, que puede oscilar entre el 40 % y el 75 %.

La India activó la alerta por el brote del letal virus Nipah mientras que otros países asiáticos reforzaron los controles para evitar su propagación.

Se trata, según ha explicado la OMS, de uno de los patógenos más letales conocidos, con una tasa de mortalidad que puede alcanzar el 75% y para el que no existe ni vacuna ni tratamiento específico.

El brote de la India se registró en el estado de Bengala Occidental, en donde fueron reportados cinco casos y en donde se declaró el aislamiento preventivo de cerca de un centenar de personas. El episodio reactivó la alarma regional ante uno de los patógenos más letales conocidos, con una tasa de mortalidad que puede alcanzar el 75% y para el que no existe ni vacuna ni tratamiento específico.

Dos de los casos confirmados corresponden a enfermeras de un hospital privado que está a unos 25 kilómetros de la ciudad de Calcuta. Ambas trabajadoras compartieron turno entre el 28 y el 30 de diciembre y comenzaron a presentar síntomas graves -fiebre alta y dificultad respiratoria- pocos días después. El 4 de enero fueron ingresadas en la unidad de cuidados intensivos tras un rápido deterioro clínico. Una de ellas permanece en coma.

Las investigaciones preliminares apuntan a que ambas sanitarias se contagiaron mientras atendían a un paciente con un cuadro respiratorio severo que falleció antes de que pudiera confirmarse la infección. Los expertos han señalado que este posible caso, no diagnosticado a tiempo, ha vuelto a poner el foco en uno de los principales riesgos del Nipah: su capacidad para propagarse de forma silenciosa en entornos hospitalarios.

El Ministerio de Salud de India emitió una alerta nacional y ha pedido a todos los estados que refuercen la vigilancia epidemiológica, aceleren la detección de casos sospechosos y extremen las medidas de prevención, especialmente en hospitales y centros de atención primaria.

Se ha recordado que la infección por Nipah puede evolucionar rápidamente hacia una infección respiratoria aguda y encefalitis, una inflamación del cerebro potencialmente mortal. Los síntomas iniciales incluyen fiebre, vómitos, dolor de cabeza y fatiga, seguidos de dificultad respiratoria, confusión y convulsiones.

El virus Nipah (NiV) pertenece a la familia Paramyxoviridae, género Henipavirus y recientemente se ha reconocido que causa enfermedades graves con altas tasas de mortalidad en humanos. En 1999 el NiV se identificó en Malasia durante un brote de encefalitis y enfermedades respiratorias en cerdos y en personas encargadas del cuidado de esos animales.

El nombre del virus provino del pueblo Kampung Sungai Nipah (Malasia) en donde se enfermó un grupo de cerdos con encefalitis. Dada la relación del NiV con el virus Hendra, para investigar los reservorios del virus se seleccionaron murciélagos macrochiropteros del género Pteropus, en los cuales posteriormente se identificó el NiV.

En el brote de 1999 el virus NiV causó una enfermedad relativamente leve en los cerdos y se reportaron alrededor de 300 casos humanos sobrepasando las 100 muertes. Para detener el brote, se sacrificaron más de un millón de cerdos, lo que causó una enorme pérdida comercial para Malasia. Desde ese entonces no se han notificado casos en cerdos ni en humanos en ese país asiático.

La infección por el NiV se asocia generalmente con encefalitis, después de la exposición se estima que existe un período de incubación de 5 a 14 días. La enfermedad cursa con fiebre y dolor de cabeza y posteriormente somnolencia, desorientación y confusión mental. Estos signos pueden progresar a coma dentro de 24 a 48 horas.

Algunos pacientes tienen una enfermedad respiratoria al inicio de la infección y el 50% de ellos muestran signos neurológicos graves. Se ha demostrado que el NiV infecta ciertas poblaciones de leucocitos y se cree que estas células infectadas podrían cruzar la barrera hematoencefálica, lo que facilitaría la entrada de NiV al sistema nervioso central.

La letalidad es del 40% y fue calculada en el brote de 1998-1999. Se han observado secuelas a largo plazo después de la infección por NiV, incluidas convulsiones persistentes y cambios de personalidad. No hay inmunidad natural adquirida y las infecciones latentes con la posterior reactivación del NiV y la muerte también se han reportado meses e incluso años después de la exposición.

Los nuevos paramixovirus continúan emergiendo de los hospedadores de vida silvestre y representan una amenaza constante para la salud humana a nivel mundial. Recientemente en Filipinas, un virus similar al Nipah también se asoció con enfermedades en humanos.

Por otra parte, en Bangladesh se ha demostrado la transmisión de persona a persona, donde los brotes se presentan anualmente. Esta frecuencia tal vez esté relacionada con los cambios estacionales que determinan en los animales ciertas adaptaciones cuando la estación no les es favorable, lo que provoca cambios drásticos en su régimen y estilo de vida.

Por ejemplo, la hibernación de ciertos mamíferos (murciélagos, marmotas, lirones, etc.), así como el letargo invernal de los anfibios y reptiles, o el letargo estival en distintos mamíferos, son formas de afrontar la estación adversa.

La transmisión en humanos del NiV en Bangladesh se asoció con el contacto cercano con pacientes enfermos o sus secreciones. Si bien los aislamientos del NiV están relacionados con brotes de infección en humanos no parecen tener una transmisión sostenida. Las exposiciones entre humanos conllevan a un alto riesgo de transmisión, observación respaldada por hallazgos recientes en modelos experimentales animales durante el primer brote en Malasia, que también afectó a Singapur, en donde la mayoría de las infecciones humanas se debieron al contacto directo con cerdos enfermos o sus tejidos contaminados.

Se cree que la transmisión se produjo a través de la exposición sin protección a las secreciones de los cerdos o el contacto sin protección con el tejido de un animal enfermo. En los brotes subsiguientes en Bangladesh y la India, el consumo de frutas o productos de frutas como el jugo de dátiles contaminado con orina o saliva de murciélagos infectados fue la fuente más probable de infección.

No obstante, durante los últimos brotes el NiV se propagó directamente de persona a persona a través del contacto cercano con las secreciones de las personas.

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